BioSejo

esto es —como [casi] diría Voet,D. et al. en el subtítulo de su libro de bioquímica— "Mi Vida a Nivel Molecular"… blog de sejo con colaboración de la sejoina, la sejosa, la sejasa, el sejinTriFosfato, y otras c-osas y cos-inas más

Hoy cumplo una semana sin Twitter y creo que ya no seguiré reportando el avance porque veo difícil que regrese. Durante este periodo me pude dar cuenta que tuve razón al considerar que no me aportaba mucho, y tal vez hasta me perjudicaba.

Al principio, muy preocupado me di cuenta de cómo estoy acostumbrado a pensar en función de Twitter. Plantear en mi mente los pensamientos como frases cortas, listas para ser publicadas, esperando recibir atención. Afortunadamente, con el paso de estos días esa tendencia ha ido disminuyendo.

Si bien es útil la escritura concisa que se desarrolla ahí, es necesario un cambio después de más de 4 años y medio con esa constante en mi historia.

También he visto que, aunque suene obvio, no es necesario usar ese servicio para enterarse de qué pasa en la vida de las personas que importan. De la misma forma, lo que sucede en la vida propia puede ser comunicado sin tener que enviarlo resumido al pseudovacío para que los seguidores lo lean.

El ingenio de mis amigos y compañeros lo puedo conocer en persona, no me sirve leer drama innecesario ni mensajes crípticos de situaciones que solo unos pocos entienden, y las buenas noticias espero que me lleguen a través de un medio más personal. Y si se trata de conocer personas, hay modos más enriquecedores.

(Como extra, cuando la gente empiece a abandonar Twitter, podré decir que yo lo hice antes de que fuera mainstream, jajaja)

“Me despediría con algo memorable pero igual se va a borrar.”

Entré a Twitter el 20 de abril de 2007. 4 años, 7 meses y 12 días después, decidí que ya era suficiente, así que eliminé mi cuenta.

Pienso que puedo aprovechar el tiempo de mejor forma que estando ahí. Habrá que ver qué tal me va 🙂