Y en un instante te consagré.
Enmedio no hubo números irracionales.
Bastante discreto, digo yo,
Intenso,
Abrupto.
Domino mi vida, y a ti la dirijo.
Incierto es el futuro,
Incierta Tú y lo que haces,
Pero a mí, me regalas sentirlo:
Aumento metabólico (y sube la temperatura),
Pureza cognitiva (y mis neuronas te sintonizan),
Espíritu emprendedor (y un poco de cultura),
Escudo contra el caótico mundo (y por qué no, también antibacterial),
Una gran dosis de grandeza (y entonces soy uno con el todo),
Una infinita muestra de pequeñez (.)
Te valgo madres.
Sólo un pedazo de polvo de origen no humano,
Hundiéndose en el Océano Pacífico.
Un cristal de sal que aplastas porque puedes.
No sería tan malo si te pudiera sentir haciéndolo.
Pero,
Ni siquiera esa oportunidad.
El avance de la telemedicina:
Me cortas en trozos con un bisturí
Y ni siquiera estás presente para verme.
No te puedo.
No te vayas.
No me dejes.
Entiéndelo.
Siéntelo.
A pesar de que yo sea infinitesimal,
Caerás.
Me angustio sentado y me siento angustiado.
Me altera no verte:
¿Qué pasará sin tí?
¿Qué pasará sin mí?
No te percibo en mi mundo,
Hay muy pocas conexiones.
Hilos de espesor nanométrico de átomos de carbono.
Vienen hacia mí y mi materia los reconoce.
Llegan hasta tí, y quedamos unidos.
Intercambio paulatino de electrones.
De pronto tengo una mínima parte tuya.
Tú tienes un pedazo de mí.
Entras al campo de visión.
Cambios físicos.
Los iones se mueven y llega tu imagen.
Vesículas que liberan su contenido.
Un complicadísimo camino, y al final me siento feliz.
Te acercas.
Ojalá sintieras igual.
Te esperé y no estabas.
Tampoco la taza ni el agua caliente. Un hilo con bolsa de papel.
Sigo aquí.
¿Quién eres?
Porque no dejo de esperar
No dejo desesperar.
Cambias y cambios bruscos: busco, me pierdo.
Mientras, estoy sentado.
No estudiando, pero sí comiendo, derecho. Y los veo. A todos.
Se ríen, viven.
La vida es un hecho, opinan. O así la dan. Algunos, porque otros ni a eso.
Y uno que se cuestiona lo que percibimos, cómo lo hacemos, por qué lo hacemos.
El frío, la vista. Sentimos gris, y llueve.
No estás. No es grave ni agudo; fatal es cuestionable.
Hay problemas mayores. Empezando por todos ellos. Míralos, lineales. Tú no.
Después los que mueren, desaparecen. Mi mente carece de ellos. No de tí.
¡Nuevo producto! ¡Anza, a cuatro noventa y nueve el kilo!
¿y eso tan interesante que vendes?
Es Pera.
Podría hacer una máquina
O un tejido
Que se me conectara,
afectara mi cerebro,
y mis sentidos.
Que me hiciera creer que estoy contigo.
Sentirte cerca, verte a mi lado.
Te doy mi mano y me das la tuya.
No sería necesario conocerte,
ni tenerte.
Hablaría contigo, me verían hablando solo.
Alucina? Está con un fantasma?
Átenlo y llévenlo con los enfermos mentales.
Pero yo los curo; y mi solución no es
enferma
.
Mi mente consideraría que estamos juntos,
y mi conciencia y mi alma.
Pero por un lado sabría que es un engaño.
Como parte del tratamiento entonces,
olvidaría,
olvidaría que me implanté tu prescencia,
tu bella existencia.
Sería yo plenamente feliz,
felicidad artificial
pero al fin y al cabo fisiológica
(mi organismo no encontraría la diferencia).
Un loco, un loco en su mundo,
un loco en su mente, un loco en su invento
.
En un momento me invitarías a volar,
pero no tú, sino mi mente,
el tratamiento.
Me acercaría a una altitud elevada,
creería que al estar contigo,
podríamos hacer todo.
Mis músculos se contraen siguiendo
tus órdenes.
Voy a saltar
[pero esto no puede acabar así].
Llegas, me gritas.
Tu fuerza divina destruye a la máquina,
destruye al tejido.
Mis sistemas trabajan, me hacen captar.
Estoy contigo,
te siento cerca, te veo a mi lado.
Te doy mi mano y me das la tuya.
Ya nos conocemos, ya nos tenemos.
Hablamos de todo, de todo hacemos.
Soy plenamente feliz,
felicidad natural
pero al fin y al cabo fisiológica
(y mi organismo no encuentra la diferencia)