BioSejo

esto es —como [casi] diría Voet,D. et al. en el subtítulo de su libro de bioquímica— "Mi Vida a Nivel Molecular"… blog de sejo con colaboración de la sejoina, la sejosa, la sejasa, el sejinTriFosfato, y otras c-osas y cos-inas más

Después de varios días de trabajo, hoy entregué mis trabajos finales de EVAP (Expresión Verbal en el Ámbito Profesional), un artículo de divulgación científica y una conferencia sobre un tema seleccionado.

Yo los hice del concepto llamado la Singularidad Tecnológica, refiriéndose al evento donde la humanidad logra obtener una inteligencia superior a la propia, analizando si puede o no suceder en este siglo.

Aquí está el artículo via Scribd, a ver qué opinan. Está hecho con LaTeX; agradezco la ayuda de corrección de José Toral y Jorge Tirzo (Update: además de mención especial a Saúl Calderon por su apoyo).

Y esta es la presentación que hice con Prezi (gracias Tirzo por la recomendación).

[Lectores en Facebook: Este texto es una reproducción fiel de aquél que pueden encontrar en mi blog, bio.sejomagno.org]

No creo ser el único que opine que este siglo XXI realmente cambie totalmente, o al menos demasiado, lo que conocemos actualmente. Hace unos 100 años se inventó el avión, y ahora ya tenemos aparatos llegando a Marte (todavía no llegando a amarte) o volando en el espacio tomando fotos. Dudo que la gran mayoría de la gente de inicios del siglo pasado creyera y/o concibiera que ahora tengamos la capacidad de procesamiento que tenemos actualmente en el reducido tamaño de una laptop, que tengamos dispositivos que podamos controlar moviendo y/o tocando (supongo que tampoco creerían y/o concebirían en primer lugar lo que podemos hacer usando botones), que tengamos un relativo amplio conocimiento del funcionamiento de la vida desde el nivel molecular y del Universo en sus componentes más pequeños y escenciales. En esas épocas no parecería cotidiano tener música en el bolsillo, poder tomar y guardar fotos y videos en objetos menores al tamaño de nuestras manos, usar ese mismo objeto para comunicarnos remota y personalmente con otros seres humanos… en fin, en el último siglo sucedieron una gran cantidad de cambios radicales, y no creo que haya razones para pensar que no sucederá de nuevo, y tal vez de forma más extrema, en este siglo.

He hablado de cambios radicales relacionados con la neuroingeniería y la biotecnología; ayer quise investigar un poco sobre simulaciones computacionales del cerebro, y me encontré con unos textos de un tal Matt Bamberger, que habla de cosas interesantes relacionadas con Inteligencia Artificial.

Según él, y yo estoy de acuerdo, en unas décadas seremos capaces de simular completamente una mente equivalente a la humana[1,2,3]. Hay dos formas, la primera,  más inconveniente pero más sencilla, es hacer una simulación por fuerza bruta[1,3]. Esto consiste en tener el conocimiento y la capacidad de colocar las aproximadamente 10^11 neuronas que hay en el cerebro humano, simularlas fisiológicamente lo más preciso posible, y conectarlas de la forma en que están conectadas en la realidad [1,3]. Con esto ha estado trabajando por ejemplo Eugene Izhikevich, del Neurosciences Institute (qué lugar tan genial), haciendo una simulación con un número de neuronas y sinapsis (conexiones) cercanas a las de un cerebro humano real -tardando 50 días en simular 1 segundo de actividad neuronal en un cluster de 27 procesadores de 3 GHz-, o se parece también a lo que hace la École Polytechnique Fédérale de Lausanne (EPFL) con IBM en el Blue Brain Project, donde en principio quieren simular lo más realistamente posible lo que se conoce como “unidad funcional” de la corteza cerebral. En las dos simulaciones, al ejercer un estímulo externo activador, se empieza a generar un patrón de actividad que es comparable al que existe en procesos cerebrales reales; esto nos habla de que vamos por buen camino.

Señala Bamberger que ese tipo de simulación tiene varios inconvenientes. En primer lugar, para hacerla totalmente precisa, se necesita un conocimiento completo de las miles de millones de conexiones que existen en nuestros cerebros, además de “iniciar”  la actividad de la forma en que “inicia” la nuestra [3]. Según él, eso implica o un scaneo de altísima definición del cerebro adulto, y/o realizar una simulación del desarrollo cerebral desde sus inicios embrionarios, posiblemente teniendo que estimularlo de la forma en que se estimula a una mente humana que acaba de nacer, lo que implica el tener que desarrollar simulaciones de estímulos sensoriales y/o la simulación de un mundo que lo estimule[3]. A mi parecer, eso no será tanto problema en unos años, gracias a los avances en la imagenología médica (en parte gracias a los avances en la física nuclear y todo eso que se hace en los aceleradores de particulas), y a los avances en embriología. Otro inconveniente de las simulaciones por fuerza bruta, es que se está simulando una mente no porque la entendamos, sino porque al poner ese número de neuronas y conectarlas de la forma en que van, automáticamente se tiene actividad como la que tenemos nosotros[1,3]. Esto no es del todo bueno porque entonces la mente simulada sería igual a una humana, con la posibilidad de actuar de mala fe, mentir, etc[1,3]. Claro que esto pronto no será problema porque vamos en camino de entender a la mente, en parte teorizando y probando hipótesis en simulaciones como éstas. Al parecer para el 2011 existirán computadoras con el suficiente poder de procesamiento para simular por fuerza bruta un cerebro (aproximadamente 20 petaflops), y para el 2033 ese poder de procesamiento será accesible por $1,000 USD [1,2].

El otro tipo de simulación es la simulación ingenieril. Conociendo cómo funcionan las redes neuronales y la mente, podremos simular una inteligencia sin tener que hacerla igual a una humana, es decir, modificándola de tal forma que trabaje para nosotros, de buena fe, etc.

¿Cuáles son las ventajas de tener alguna de estas inteligencias artificiales? En principio, si tenemos un poder de procesamiento que permite tener una inteligencia que funcione a la misma velocidad que a la nuestra, y luego doblamos ese poder, tendremos una inteligencia trabajando al doble que la nuestra. Si tenemos la inteligencia de un ingeniero computacional corriendo a 1000 veces  la velocidad normal, entonces ese ingenierio podrá hacer en un año lo que un ingenierio humano podría hacer en 1000 años [3]. Lo que nos lleva a otras ventajas, estas inteligencias no se cansarán, aburrirán, dormirán ni enfermerán, se podrán clonar para que trabajen en equipo, podrán comunicarse (compartir información) y acceder el conocimiento humano (y de ellos) de una manera mucho más eficiente y eficaz que a través del lenguaje [1,3]. Así podremos utilizarlas para investigar, trabajar, resolver nuestros problemas de cualquier índole. Supongo que entonces llegaríamos a una clase de “comunismo”  dondenadie tendría que trabajar, y podríamos dedicarnos al arte y la cultura. Además, habrán grandes avances biotecnológicos, ya sea hechos por humanos o por estas inteligencias artificiales, y nuestra esperanza de vida se alargará bastante (evidentemente ya no habrá cáncer ni enfermedades así), permitiéndonos vivir “jóvenes” por mucho mucho tiempo.

Por otro lado, interesantemente las características antes mencionadas les permitirán ser inteligencias superiores a las nuestras, los cual les permitirá ya sea mejorarse a si mismos o diseñar mejores inteligencias [1]. Eso llevará a un crecimiento exponencial donde las nuevas superinteligencias crearán mejores superinteligencias y así recursiva y sucesivamente, en un proceso que podrá ir desde unas horas hasta unos años [1]. Acabando ese ciclo, cuando se alcance el “máximo nivel teórico alcanzable de inteligencia”, se dará La Singularidad según Bamberger, lo que implica un cambio extremadamente radical y rápido del mundo, que impide saber lo que pasará después [1].

Si la biotecnología y la neuroingeniería eran razones suficientes para pensar que este siglo realmente iba a ser diferente, creo que esto de la inteligencia artificial, permitido al igual que las otras cosas en gran parte por los avances de las tecnologías de la información, nos da razones bastantes. Ignorando lo de la Singularidad,  ¿qué implicará que no tengamos que trabajar, que tengamos salud total, que todos tengamos una vida digna?  ¿eso va con el espíritu humano, o todos moriremos de aburrimiento?

Y con eso de la Singularidad llegamos a otras cosas interesantes, como qué opinarán y/o qué harán esas inteligencias super-superiores respecto a nosotros. Porque digo, esa inteligencia les permitirá entender el mundo mejor que a nosotros, y tal vez a pesar de estar atrapadas en computadoras encuentren la forma física de “atacarnos” o algo así jaja. Suena tan lejano, pero a la vez estoy seguro que todos estaremos vivos para presenciarlo…

Para concluir, les invito a ver y leer esta genial tira cómica de xkcd.com, titulada A bunch of rocks

[Sería genial leer y discutir sus y mis opiniones al respecto]

Referencias:

1. Bamberger, M (2005, 5 de noviembre). What I believe about the singularity. http://www.mattbamberger.com/content/WhatIBelieve

2. Bamberger, M (2005, 5 de noviembre). Let’s build a brain!. http://www.mattbamberger.com/content/LetsBuildABrain

3. Bamberger, M (2006, 30 de abril). Brain Simulation. http://www.mattbamberger.com/content/BrainSimulation