BioSejo

esto es —como [casi] diría Voet,D. et al. en el subtítulo de su libro de bioquímica— "Mi Vida a Nivel Molecular"… blog de sejo con colaboración de la sejoina, la sejosa, la sejasa, el sejinTriFosfato, y otras c-osas y cos-inas más

Primer reto superado.

El sueño me estaba indicando distracción, frustración, justificaciones, y el otro sueño buscó detenerme. Pero no. Ahí vamos.

La pequeña dejándose morir mientras lloramos porque le decimos que no lo haga. Buscando esa entrada a su hogar (ahora que lo pensamos, todos esos fraccionamientos han sido similares), sobrevalorando (¿o valorando?) ese ideal que logramos desaparecer. “En algún lugar” empieza a sonar, sonreímos con los ojos cerrados, y los callan. No realizaron su convenio con el del camión. Claramente me estoy ocultando.

El cambio de perspectiva propuesto nos convenció. No solo criticar, sino hacer el ejercicio de preguntarse (y responderse) cómo uno lo hubiera hecho. ¿Y el registro? La movilidad, el deseo, y otros entes nos indican lo que ya hemos pensado: “deja de hacerte wey”.

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This is on.

100 es un buen número. ¿Por el que se supone luchábamos? (Yo muchas veces dije que el reto era más bien atinarle exactamente al límite… quedará la duda, o habrá que conseguir a un intérprete que lo logre en meses)

Su camino diferente choca con el mío. ¿O es el mío el que va ondulado y golpeado?

El cabello rojizo me indicó que ya estábamos en otro juego, superando el laberinto de la galería de arte chafa. Llegas y me besas (y me quitas tiempo pero qué respiro), más bien te quedas de espaldas. Las costillas resuenan y suenan (suenan y resuenan) mientras al lado me dice “¿qué?”. Sin claridad.

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Hace mucho no me hacía sonreír, señorita. La vida nos amarga y nos separa, y probablemente nos hace recordar solo los actos de nuestros demonios. Pero esa sombra en sus ojos y esa cara deforme que a mí me parece bella, junto con otras de sus características, al parecer son insuperables. ¿Dónde quedó el aprecio mutuo? Las manos en breve contacto, el balcón recogiendo las gotas de sal, los caracteres intercambiados a cada hora, el peso compartido, y los gestos comunicando ideas de grandeza.

Me interrumió la cena así como nos interrumpió tu temblor.

Hace poco me hizo sonreír, otra-señorita. La libertad del sueño con el banquito usado como patineta. Una anotación interesante es el uso de una gorra doble.

Se cae la bolsa, me siento, llega el tren, y me voy.

De pronto me encuentro enfrentado con este libro, ¿de dónde apareció? Curioso que mi toma de decisiones navegando la tienda, la llevaran a recomendármelo.

Rutinas para ponerse creativo.

Por un lado estaba llevando a cabo ciertas nociones (dejar de hablar a quien no me aporta (“me quita tiempo”)). ¿Pero y la rutina?

Las preguntas de la “autobiografía creativa” me conflictuaron mucho, ¿por qué tanta impaciencia al responder quién soy, queriendo saltarlo? Me trato de llevar mucho de eso… aceptarme. Y entonces, ¿eso a qué “rituales” me van a llevar?

El horario ya lo tendré parejo para todos los días, prácticamente.

Me he estado notando malas actitudes y no me he dejado… pero para esto que quiero lograr, ¿ya me voy a aplicar?

Ya me he estado aventando al agua fría…

Pienso en despertar temprano, correr aquí en Ocote dejando el café preparándose… Eso implica dormir temprano pero de por sí ya lo hago. Dejar preparada la ropa para correr…

Temprano copiando la hora de la autora, siguiendo su idea de imitar pasos de los que admiramos…

E imitando a otra inspiración, que dijo que cualquier día podría empezar a hacerlo…

Lista la alarma.

Ya no hay marcha atrás.

De pronto el número 42 resuena por el número de vueltas de aquella vez hace mucho tiempo…

Resuenan las ideas leídas

El nombre que te da identidad

Los miedos a enfrentar

Qué es lo que queremos lograr

Ya está en el calendario, no hay marcha atrás (horrible sería quitarlo)

Venga 🙂

(jeje y luego el cuestionamiento de cuál es nuestra veta real… veta y meta (?)

Empieza el sonido que invoqué con la palabra en mi calendario… el recuerdo de Chas… vamos)