BioSejo

esto es —como [casi] diría Voet,D. et al. en el subtítulo de su libro de bioquímica— "Mi Vida a Nivel Molecular"… blog de sejo con colaboración de la sejoina, la sejosa, la sejasa, el sejinTriFosfato, y otras c-osas y cos-inas más

bah

Libre contigo que no existes.

Buscar cambiarlos pero recibir su popó sin condimentar.

Obvio no fueron a ninguna obra, es la foto de la actividad de la maestra.

Es fácil ser negativo y sabemos que no tiene caso.

“No” tiene caso, jaja.

Finalmente podemos hacer sonreír, pequeño ser  interno 🙂

 

Acabar y ponerme a saltar, ponernos a saltar, ¡lo logramos! ¡Qué felicidad! Saltamos, saltamos y saltamos, pasamos a celebrar. Me das la mano, nos arrepentimos de las rimas pero nos dan risa y nos sentimos plenos porque logramos abrir el baúl entre los dos. Qué bella tan pequeña y sin más implicaciones ni responsabilidades. Somos libres.

Me quedo mirando por la ventana. El asunto es sacar fuerza para cumplir esos breves deberes. Sí, debreves.

Y que se acuerda de mí con ese trastorno…

La oscuridad se siente bella, la clara enloquecida. El huevo se revuelve.

¿Qué es eso que queremos decir en realidad?
¿Qué queremos hacer cuando la apatía llega?

Nada, claramente.

Llega una chispa para anotar esto que siento ahora. Escucho la música de Divergente organizada por alguien más. Y si cierro los ojos para dejarme escribir como otras veces.

Me interrumpen.

Gran pausa con ganas de hacer algo comercial.

Contigo no se puede,

La lluvia se detiene justo cuando me dispongo a escribir esto. Se reanuda, vuelve a detenerse.

Este documento no tiene todavía un título ni supe dónde clasificarlo. Solo sé que traigo pegado un acentito literario debido al libro que acabo de terminar. Y al pensar en la escena es que entonces fluyen los textos, supongo. Imaginar esto que escribo en los labios de una persona que no soy yo. Quiero ser coreógrafo, director de escena, ¿y entonces también dramaturgo? Llevar a la cena lo que escribo.

 

Curioso haber superado la apatía. Ya es bien sabido que las vacaciones me matan. La posibilidad de estar acostado, siendo inútil, solo disfrutar de los sueños embriagadores, o los sueños sin necesidad de esas palabras, llama mucho. Me tumba estar tumbado. Dice mi hermano que leyó que cuando uno se siente solo es de los momentos más inútiles. Yo no me siento solo. De hecho estoy sentado (los juegos de palabras para burlarme y no tomarme en serio). Solo no estoy acompañado como quisiera, o como mis sueños de años atrás me decían que las cosas sucederían. Ayer lo corroboramos, la piel clara, pelo algo oscuro, estar cerca de la belleza femenina a la vez que se siente su cariño (y el cariño mutuo), se es feliz juntos. Solo una persona. La esfera o la gelatina del sueño no embona con la realidad y entonces se deforma o se desparrama. El sueño se corrompe, los ideales desaparecen, la visión cruda trata de ganar su lugar, pero nunca lo gana del todo y por eso los conflictos. La lucha del sueño que indica que los otros caminos no están bien, y todo el organismo indicando que esos otros caminos son lo que hay que seguir. Y ya no mencionemos al organismo animal que nos lleva a actuar. Me lleva a actuar.

 

¿Cuánto tiempo fue de ese texto? No sé si siga atractivo pensarlo en escena. No queremos escuchar. Pero está bien pensar que algo pasa mientras decimos esto. Bueno, dicen, porque yo observo mientras me confieso. Los ojos que me han atravesado aparecen en escena (buen uso del dinero, esa convocatoria para reunir a las jóvenes que han contribuido al sueño desparramado, o más bien a las que ese sueño me llevó). Dividir las fuerzas para entonces perder, sí, el autosabotaje. Querer lo inalcanzable, no querer lo que se tiene cerca (y hasta despreciarlo). ¿Por qué buscarte inalcanzable?

 

Ahora que te hablé de ti o de tú, cambia el texto. Un grito para que me escuches. Esto sí necesito que lo escuchen. ¿Dónde estás? ¿Por qué hemos estado tan alejados? Eso que soñé contigo debe suceder, si mi mente es parte del universo y tuvo el valor de mostrarme tu persona mientras dormía, debe ser porque existes en algún lugar. Escúchame, ¿dónde estás? ¿Cuándo vas a aparecer? Porque la he pasado muy mal en tu ausencia. Yo mismo me meto el pie, dejo de creer aunque ahí estés insistiendo en que existes, que nos encontraremos. ¿Cuándo? ¿Nunca? Al final, ya que todo se haya ido a la mierda. No sé. ¿Es la espera necesaria para seguir vivos? Hay que esperar algo, y tal vez yo no quiero esperar nada más porque todo llega. Tú no llegas.

Los truenos suenan. Truenan, claramente. Este texto no es apto para la escena. Yo, autor, no soy apto para la escena, y por eso a la vez sí lo soy. Quiero hablar, mostrar mi mundo y que me escuches. Mira las maravillas que puedo hacer. Pero realmente si eres quien eres, no te va a importar lo que puedo hacer. Te importa quién soy, y eso lo puedes ver desde el primer minuto de esta obra. En el sueño todo pasa naturalmente. “Solo fluye”, me dice aquella. Fluimos y entonces nos encontramos aquí, viendo esta obra con un texto misterioso o egoísta. ¿Qué más está pasando en escena? Movimiento expresivo para entretener, para expresar algo completo, no sé. No sé cómo deba armarse algo escénico. Solo sé que quiero que me escuches. ¿Y la música que quise poner para acompañarme mientras escribo? Para que no solo sean los truenos los que me atacan sonoramente.

No encontraba los audífonos.

Empieza esa música que encontré de pronto y ahora puede ser que tenga sentido.

Súbanle al volumen.

Aunque entonces supongo que no me escucho.

¿Damos paso a la danza? No, yo sigo hablando

¿Por qué estoy parado del lado izquierdo del que ve? O parada, esta escritura no contempla quién va a decir lo que estoy diciendo.

¿Cómo llevas las ideas a la realidad? Las ideas auténticas, las que valen la pena. No pensar en quién va a ver, sino en expresarse y ya.

Borro de mi calendario el evento en el que pensé que estaría.

Si hablamos en clave supongo que esto se torna más interesante.

Más “metafórico”, ¿no?

Y los artistas queremos metáforas. ¿O queremos mantenernos vivos? Hacemos esto porque no sabríamos qué hacer si no. Explotaríamos. O explotamos haciendo esto.

¿Y si soy la actriz (una de ellas) que le gusta al autor? ¿cómo cambia entonces el sentido de lo que estoy diciendo? Pero qué tal si no lo soy. Quién querría estar recitando esto mientras pasa algo en escena. Escena. Escena.

La música me encanta, nos emboba. Aboba. Quiero solo escucharla y dejar de escribir, pero no, a la vez si dejo de escribir no voy a expresarme y pasaré a ser un escucha, escuchador. O escuchadora si hablo desde el punto de vista del intérprete y ese intérprete resulta ser mujer.

 

4:50

¿y qué pasaría en escena? La música es genial como para ponerlos a afectarla. Pero ni modo de quedarnos aquí parados a escucharla. Es digital, no es en vivo, no tuvimos que venir a un teatro a hacerla. A hacer la escucha, pues. No puedo corregir lo que escribí mal. No puedo decirlo mal, tampoco, arruinaría la escencia.

La música sube pero eso ya lo saben, para qué lo digo.

Me duele estar solo, pues. No tener ese cariño que quisiera, el que todos sabemos que “debería” tener por alguna razón, por el simple hecho de tener cualidades, pero no .

 

7;12

No quiero que acabe. Por qué al empezar esta parte de la música nunca quiero que se acabe. No quiero salir de este mundo. La coreografía sigue, no sé qué sería la coreografía pero hay que bailarla. Por favor. No te acabes. No te acabes mundo imaginario. Quiero esconderme en ti, vivir en ti. No me dejes regresar a la realidad…

(como que sí queda leerlo a la vez que se escucha, habrá que pensar qué hacer en escena. Y los tiempos creo que no quedan de nuevo pero quedan porque eso fue lo que escribí en ese momento al poner la música desfasada)

 

Uy

Desmadrando toda la vida since always jajaja

La ola que hay que surfear

Y el ser impulsivo, empezar a stalkearla y decirle. No, pero entonces ella promueve que lo haga.

Y el salto que me encantó. Me permite lucirme aunque Dml ya lo vio. Lo neesario es que Dml esté presente mañana para que yo pueda hacer el otro salto que sé qué haré. Que los ojitos inspiren…

Fr

Qué bella es la vida cuando se hace lo que se ama. (Dejando registro de lo positivo).

Compartir, crear, bailar, crear, apasionarse y obsesionarse.

Y esa sonrisa ajena que llegó. Y la sonrisa conocida que sucederá. Proyectos que van, otros que nacen…

Querer dormir y ya. Todo un drama comentado por mensajes. Las no ganas de algo excepto de estar un rato en los sueños. ¿De-post-creación, tal vez? Ideas interesantes como que es muy fácil quejarse de todo. Es muy fácil dejarse llevar por el egoísmo. Uno es el incomprendido, el que tiene la dificultad. Dos, o tres o los demás no. Entrega, un abrazo, y obviamente querer un beso. Un beso egoísta. Que lo que me indican mis sueños suceda fuera de ellos. Pero no. Y el teatro nos muestra ese cambio de realidad. ¿Retratamos las ideas que quisiéramos ver? Instante de realización realidada.

El piso azul acolchado y los momentos de danza ahí. Uno solo, con el polvo y los colchones. Los ojos ahora cerrados, qué va a a fluir. Me quedo pensando, y nada. No quiere salir. Los pelos chinos, la correa cruzando, lentecitos. Mezcla total. el pelo ondulado y largo. Dónde estás, a quién le interesa participar en eso. A una persona sí, quién hubiera pensado que ella. Salen los pantalones.

Abrumación. Invertir esperanza en lo que no rinde frutos, e invertírsela por esa fijación de dar vida a las cosas que no la tienene. Sí se puede, pues, es el reto y el chiste. ¿Y qué tanto eso lastima?

Hay que dormir. Acerquemos la pantalla y a través de la combinación lumínica convirtamos la realidad que no hay en la que no sé si haya. Qué digo. e vienen las vacaciones, para ser felices o destruirse un poco antes de regresar a vivir.

Finalmente somos resultados de las leyes del universo. Y esa voz mía que sale al decir eso. Ratón girando.

En el sueño, la fantasía de marzo empieza a darse pero al buscar dónde llegar, todo se convierte en una persecución. Esa sensación de ver y esa sensación de huir pero cargado de emoción.