BioSejo

esto es —como [casi] diría Voet,D. et al. en el subtítulo de su libro de bioquímica— "Mi Vida a Nivel Molecular"… blog de sejo con colaboración de la sejoina, la sejosa, la sejasa, el sejinTriFosfato, y otras c-osas y cos-inas más

El odio es hacia mí y eso me queda claro. El mundo está mal o más bien yo también al ser parte del mundo jaja. O yo mal y él bien.

Bigote. Patada en cámara lenta. Te orinas al quedarte sin respuesta. Sin palabras. Solo orina. Bailaorina. Flamenco y ballet. Sus músculos piensan. Ahora la canción habla de estrellas. Las que no veré en su compañía. No tiene compañía.

Baila, actriz, y demuestra tu imperfección. No hay

El sol nos come. Punto blanco en otro cielo. Qué somos. Queso. Queso líquido en la cazuelita sobre la mesa de azulejos. Combinación de z. La nación de las pequeñas camionetas. Azul claro y arranca al ir en una pendiente. Qué es perimento.

No. Tú qué. Yo qué. Explotamos

Corre y la ve. Corre y la ve, corre, hila, ve. “Pero maestra” y todo tiene sentido. Sleepless suena en la mente. ¿Y el sueñito? Agarra. Cámaras en los ojos del clon. Mucho maquillaje, mejor el cabello negro. “Nunca había encontrado a alguien tan creativo como tú”. Damn. Si supiera. Pero el otro cabello negro. Solo por ser interesante. La canción sigue en loop. ¿Alguien que me inspire? Pff. Ni hay tiempo, ni ganas, ni ganas mucho (?). Jajaja. Jajaja. Jajaja. Stop repeating. Chas en loop. Pato. Y me siento después de la computadora y entonces

(mmm el anterior se publicó hasta ahorita)

Enamorarse en la biblioteca. El universo nos acomodó, o se acomodó pues y circunstancialmente quedamos a dos mesas de distancia, uno enfrente del otro. Yo le valgo, claramente. Pero es muy bella. Trabaja en su pantalla y no voltea. Trabajo en mi pantalla y los ojos más bien quieren quedarse viéndola. Además trabaja un poco ladeada, probablemente sea la mejor vista. Ni de frente ni de perfil. Diagonal, tridimensional, llenando el espacio. Pequeño fleco oscilante.

Sonríe. Mano a la cara. Pero está perdiendo chiste. Ya no parece tan bella. Es guapa. El cachete se aplasta hacia arriba debido a su mano. Mano en el cuello. Ahora la otra mano a la cara en un cruce curioso. Manos al teclado. La primera mano regresa. ¿Seguirá así en un ciclo infinito? Si ya no es tan bella, ¿por qué no puedo dejar de verla? ¿Es porque estoy escribiendo de ella? ¿o escribo de ella porque no dejo de verla?

Publicar esto, levantarme y decirle “Mira, escribí esto”. En los curiosos mundos imaginarios de antes, sucedería un asombro, el amor. En el curioso mundo imaginario pero realista y tal vez hasta amargado, tendríamos un “ah ok” o mejor aún un “aléjate”. Gritos despavoridos (quién inventó esa palabra), me avienta el contenido de su vaso, sale corriendo mientras tira las sillas. La gente circundante voltea de sus pantallas. Se quedan inmóviles. Pero no, ahí está ella. Calmada, ¿qué estará haciendo? Sombras de pájaros en la ventana sucia que no sé cómo laven (sí, ahí iría un juego de palabras sobre cómo la ven).

No sé cómo se llame esa forma de amarrarse el pelo, pero me agrada. Me incorporo para ver si tiene botas que me dejen aquí tirado. No, o sí pero no de esas que me gustan. Morada su funda de lap, morada su mochila, ¿moradas sus uñas? Uñas que la hacen rascarse. Raya de lado, consulta al librote, ¿qué librote es? Escote ligero. ¿Me atrae por su apariencia inalcanzable? ¿Por qué estará sola? “Hola, ¿puedo trabajar contigo?”, “Hola, ¿quieres una uva?”. Mejor sigo contemplando. Yo, mi pantalla, mi vaso, espacio, su vaso, su pantalla, ella. Mano al pecho, mano al cuello, mano a la boca, mano al fleco. Otra secuencia de movimiento. Y mientras dejo registro de este momento, ¿el momento pasa?

Se puso más de frente para tomar el libro, se puso más de perfil para acomodarlo. Ya no se vio tan bien. El poder de lo 3D…

Por qué ya es tan tarde si hay que dormir. Despertar con dos panoramas diferentes, tomemos el más positivo.
¿Y esa piel blanca? La otra se trepa.

Entrega, entrega. ¿Y cuáles son las consecuencias del entrelazado? Cara desordenada que se clava y da pie (paso) a tanto. Eventos desordenados también.

Las fórmulas en las celdas. ¿Y la motivación externa? Sí, se trepó inesperadamente. Pero no, igual hubo que aceptar ese relajo. Supongo que no hay problema que no podamos resover.

Nos encontramos en el sueño y nos ignoramos. No evitamos el sobresalto doble, doble. Ya el día anterior había estado huyendo en un barco, encontrando la muerte en el mar. Y a continuación le había pedido a tu papá que me acabara, yo contándote casual, despidiéndome con una sensación extraña pues sería imposible vernos más. Pero yo tranquilo

Escrito interrumpido. Células cutáneas corrugadas, cubiertas de sombra y cubriendo a la luz.

DIG

Un bebé. Patadas que dejan salir la emoción contenida. Gritos. La cara en tensión y las lágrimas rodeando.

Un golpe que entra en contacto con el esternón. Fibras se desprenden mientras lo sólido se hace hueco. Las cavidades se llenan. Pequeños arqueros que rodean el área, apuntan sus flechas (y afilan sus p?echas) que son atraidas hacia la gran masa roja y sus múltiples terminaciones nerviosas.

Ser capaz de gritarle. Hojas (sintéticas y naturales) volando durante el lapso que la rabia lo permite. Y hablando de volar, estar viendo por el barandal. Voltear la mirada abajo. La gravedad nos llama. Incendia tu cabello que ya nos vamos.

Una niña. El punto de delineador y la mirada esquivada. ¿Por qué escribir todo esto?

Llamadas, llamadas, llamadas…

“Sí te acuestas con mujeres, ¿no?”. La vergüenza que invade a ese ser, las barreras, todo eso que oculta…

Y pasa por la pared transparente aquella sonrisa y sus ojos. El buen ojo se cultiva. Celos porque no voy con ella, estoy en clase.

“Sí me gustas por lo difícil que eres” y otras formas de quedarse enganchado y entender al avatar negro. No hay.

¿Y dónde están los prejuicios? Los juicios.

Llanto, qué les pasa a esas amigas. El poder de sí saber qué onda. Fallas.

No, aléjate, no quiero caer en eso

La sonrisa reaparece con los ojos enmarcados. Otros ojos enmarcados con la piel pálida y el cabello no. No, el cabello largo y de lado de aquella con mi dignidad.

Avatar negro.

Remolino post-cena, post-primer día de clases con toda la actitud. Correr. A aplicarse, “romper madres”.

Yo te doy masaje.

¿Entonces no quieres café?

Tráfico en el rosal, habrá que buscar alternatvas. Ah sí, ya la conozco.

El puño sobre tu cabeza. El sobre sobre tu cabeza. Hojas trituradas, tenían uno de esos textos cliché. Cae ahí y te tapa mientras vemos indecisos las posibilidades. El respeto. ¿El miedo?

Cerrar los ojos y recordar esos momentos de rtance y escribir. Por cierto, casi nadie usa sus dedos para escribir…

a dormir

Fantasear con arranques de furia. La chispa que hace entrar en combustión al contenido presurizado.

El grito desgarra la garganta, la saliva, las membranas celulares de donde el movimiento violento ocurre. Grito desgargantador. Pero también desgarra al que lo escucha. Salto y sobresalto, músculos desprevenidos los hacen voltear y ver.

Sangre en los capilares. Contracción facial. Las pequeñas gotas tienen forma puntada.

Construyamos el cuarto de desahogo, ¿no?

Encontrar el amor saltando. Estar entrenando, aparece y me reta. Probamos cosas, me siento bien de estar en forma y poder resolver cosas. Su amigo lo molesta y le da seguridad, “mira, saltó casi en tus pies”. No sé qué más pasa.

Después (o antes) salió Mafer, la saludaba con cariño, ella fría por estar en su mundo. Casi un beso. Jaja y después asuntos con el contenido del salón de danza, con errores en la falta de atención de compañeras…

a

El señor se trepó por la pared metálica. Por qué hay paredes de metal, preguntóse al pasar sus dedos por los pequeños remaches, acariciándolos y sintiendo su tibia textura. Remacho. El hambre lo atacaba, alteraba sus pensamientos, adicionaba apatía a su discurso, y algún otro verbo con a.

Golpe. Crujido. Antes enfrenón, antes respiración contenida. Llantas quemándose antes de llevarlos al impacto. Estrellas cristalinas directo al espectador del instante. Silencio.

Ya arriba el señor buscó su arnés en el carrito colgante. Necesito que me manden su video, ya es tarde. Mira cómo el vaso desechable de café desechable cuelga, vuela, se derrite y las gotas caen. ¿A dónde caen? Un ojo las observa mientras evita caer en las referencias habituales. El ojo las observa y desaparecen convertidas en

¿Cómo es que pasa tan repentino? Simplemente no cabe la idea en este estuche de CDs. La

Esas poses que demuestran, qué demuestran. Va trepando hacia mí, con esos ojos en la mano pues los va a cocinar, y esos ojos enormes en su cara. El cabello ahora es corto, en el fondo una luz especial muestra la caída en cámara lenta de cada pelo sostenido de las varas con cables nanométricos. No es quien pensamos pero ya hemos estado cerca. Toque de célula a célula.

El carrito ahora se balancea mientras el señor pinta. La tensión liberada súbitamente de cada cerda de la brocha, de nuevo se ahorra el juego de palabras que hubiera venido y prefiere salpicar. Como en el Tajín mi lunch. Es inevitable. El líquido de pintura oscila a otra velocidad (realmente a otra fase), las burbujas breves viajan, una se acerca a la superficie. Adelgaza la película. La capa. En un punto entra el aire, se libera también la tensión. Cae una partícula de polvo desprendida del abdomen tatuado. “¿A qué altura me encuentro?” dice el señor. “Siga subiendo y tal vez sepa conocerse”.

Una cadena truena. Otro juego a evitar. Extensión del tobillo que nos empuja hacia el abismo, playa, nubes, ciudad no eterna. Pasen el cereal pues necesito azúcar. Analiza mi texto, señorito intelectual.

El vidrio sigue rompiéndose, cada camino abriéndose, quitamos el ab y tenemos otro que quise evitar pero por qué me limito si ya sé que me gusta. El espejo también se va, reflejando sus últimas imágenes antes de que ya

Pulso constante y equidistante en el tiempo. Ella no se acerca porque no se sabía a dónde iba él. La gravedad que lleva a todo hacia la no distinción entre los restos de brocha y el cabello que solo estuvo ahí para una obra. Se acabó la función y entonces se fue directo con los técnicos. Rojo atravesando. Obvio no se entiende.

Qué profundidad.