BioSejo

esto es —como [casi] diría Voet,D. et al. en el subtítulo de su libro de bioquímica— "Mi Vida a Nivel Molecular"… blog de sejo con colaboración de la sejoina, la sejosa, la sejasa, el sejinTriFosfato, y otras c-osas y cos-inas más

Por varias conversaciones y observaciones del mundo, decidí externar mi opinión al respecto de las relaciones de noviazgo y sus comunes problemas…

si ella y yo fuéramos novios…

… lo seríamos porque nos queremos y no porque nos sentimos obligados a serlo.

… sabríamos que nos queremos.

… no tendríamos celos porque sabríamos que nos queremos, y entenderíamos que al querernos queremos la felicidad del otro, y esa felicidad no es una que únicamente podamos dar nosotros solos.

…si sintiéramos que alguien nos está bajando al otro, sabríamos que gran parte es nuestra propia culpa por hacer que nos dejáramos de querer tanto, y sabríamos que en nosotros estaría la respuesta. Tendríamos que emprender una lucha de reconquista, un recordatorio de por qué somos novios. Sabríamos que la solución no es quitar de enfrente al enemigo, y mucho menos regañar y/o limitarnos por estar siendo o en camino de ser infieles a la relación. Eso sería atacar los síntomas y no la enfermedad.

…si se perdiera la magia y las luchas de reconquista no funcionan, no seguiríamos aferrados a esa idea del pasado colocándonos limitaciones y haciéndonos sufrir: aceptaríamos los cambios y continuaríamos nuestro camino.

breve, pero con ideas con tamaño suficiente para no caber en las cabezas de algunos y algunas 🙂

Te despiertas, volteas y miras el paisaje… estás sola o solo y extrañas tu hogar… tomas fotos al cielo y es como si donde vives no existiera, ninguna persona que conoces y que no conoces, nada de lo que has hecho, ni el amor de tu vida, no ves los océanos ni bosques,

y así…

Aplicas tus conocimientos de procesamiento digital de imágenes y unos pixeles sobresalen.

Asumes que esos cuadritos claros son la Tierra, y entiendes que en ese mínimo lugar se encuentra tu historia y la de la humanidad…

foto via Oscar Rojas