Te esperé y no estabas.
Tampoco la taza ni el agua caliente. Un hilo con bolsa de papel.
Sigo aquí.
¿Quién eres?
Porque no dejo de esperar
No dejo desesperar.
Cambias y cambios bruscos: busco, me pierdo.
Mientras, estoy sentado.
No estudiando, pero sí comiendo, derecho. Y los veo. A todos.
Se ríen, viven.
La vida es un hecho, opinan. O así la dan. Algunos, porque otros ni a eso.
Y uno que se cuestiona lo que percibimos, cómo lo hacemos, por qué lo hacemos.
El frío, la vista. Sentimos gris, y llueve.
No estás. No es grave ni agudo; fatal es cuestionable.
Hay problemas mayores. Empezando por todos ellos. Míralos, lineales. Tú no.
Después los que mueren, desaparecen. Mi mente carece de ellos. No de tí.
¡Nuevo producto! ¡Anza, a cuatro noventa y nueve el kilo!
¿y eso tan interesante que vendes?
Es Pera.
