BioSejo

esto es —como [casi] diría Voet,D. et al. en el subtítulo de su libro de bioquímica— "Mi Vida a Nivel Molecular"… blog de sejo con colaboración de la sejoina, la sejosa, la sejasa, el sejinTriFosfato, y otras c-osas y cos-inas más

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En estos días acepto con pesar que me siento alejado de la coreografía. No es que piense abandonarla, pero me cuesta mucho tratar de crear en ese aspecto: se han construido diversos factores que bloquean la creatividad en ese sentido, independientemente de las ideas ya manejadas en posts anteriores del computador humano (me emociona mucho hacer una computadora con piedras y reglas) y de las bajas frecuencias. De hecho ahora que menciono esas ideas, más la segunda (la primera luego la veo más con tintes de performance o de instalación), revive un poco la llama. Creo que este “silencio” está bien, tampoco es urgente crear por crear, y justo una reflexión profunda ante la creación es necesaria en estas épocas. Peligroso sería quedarse callado por siempre.

Los factores se me ocurre que tienen que ver con lo “mindless” de la danza generalizada, tanto de los que “crean” como de los que “interpretan” o “ejecutan”, y… no sé, supongo sentir poco apoyo de la comunidad para el tipo de cosas que hacemos o podemos hacer. Lo que más me llega a molestar de todo esto es que Mel no esté bailando.
Por otro lado, las ideas de coreografía generada por computadora no sé qué tanto podrían “facilitar” el estar bailando sin tantas presiones de por medio (¿en busca de lo mindless también? juju).
El asunto es que hasta me siento ridículo pensando en moverme para proponer a otros que se muevan, y eso a pesar de que sé que esa dirección la puedo hacer bien. Supongo es ese demonio de no poder creerlo del todo sabiendo acerca de la existencia de los demás que “se rifan más” . No sé, no sé. Como dije hace rato, es mejor estar haciendo a no hacer nada… Porque aunque el estar haciendo sea deficiente, eventualmente dejará de serlo y más si se rodea de cuestionamientos constantes (pero no tan fuertes que lo detengan).
Me gusta este escrito que se convierte en discusión interna y en incertidumbre (¿o lo opuesto?) sobre qué hacer.
También eso de bailar para ser/para hacer show me conflictúa, ¿será por la introversión? Pero hay que recordar que el escenario me transforma… Creo que a fin de cuentas se requiere una sesión de “dejar ir”

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Creo que parte del problema se reduce a la pregunta de cómo encontrar seguridad en lo que uno está haciendo sabiendo que hay ¿miles? ¿cientos? de personas mejores. Esa palabra es crítica, pues ¿hablamos de mejores en qué sentido? Seguro nadie tiene la combinación que nosotros tenemos (por ejemplo, probablemente no corren más rápido (?)), pero entonces el asunto es identificar qué es lo que nos hace diferentes. No es lo visual, no es el desarrollo de software, no es la capacidad dancística (convencional), no es la enseñanza… No sé qué sea pero sí sé que hay algo. Y verlo como todo junto suena complicado (¿lo fácil no vale la pena?)

Empecemos con las otras ideas. En primer lugar, veo que ya no actualicé la idea de que “ULF” ya es un concepto existente pero en un rango de frecuencias entre 0.3 y 3 kHz, no lo suficientemente lento para el movimiento humano. Peor aún, existe el concepto de ELF, Extremely Low Frequency. Como sea, su rango entre 3 y 30 Hz sigue siendo rápido. Llegué a la conclusión que entonces el término a usar, además con un título cool, sería SELF: Super Extremely Low Frequency. (Veo ahorita que el intermedio entre ELF y ULF es SLF, Super Low Frequency). A mí “Ultra” me suena más que “Super” y que “Extremely”, pero bueno. “Super Extremely” me parece adecuado.

Por otro lado, y tiene que ver con el tema siguiente, una idea cool es pensar en cómo dispositivos móviles (o VR headsets?) pueden dar instrucciones coreográficas en vivo para realizar construcciones de gran complejidad. La versión sencilla de todo esto es un “generador de random walks”, en el que le dices a la aplicación las dimensiones en “pasos” del espacio disponible, y entonces la aplicación te muestra las direcciones y número de pasos a tomar (¿y también los tiempos? un countdown timer para presionarse a hacer los recorridos en la velocidad determinada por el algoritmo…)


(Wo, se hizo una línea arriba solo con poner tres guiones)


Estos días me he sentido contento porque a pesar de lo abrumados que hemos estado trabajando, y notando la existencia de muchos new media artists muy muy cañones, he podido ver que todo va haciendo click. El re-reconocer la danza como sujeto principal de nuestro trabajo, y la búsqueda de relacionarlo con lo computacional, además de esa necesidad/necedad de buscar diferenciarse, hizo que todo embonara. Incluso entran cuestiones de ciencias cognitivas y filosóficas. Me parece una gran idea empezar a trabajar en desarrollar inteligencia(s) artificial(es) que compongan coreografía. Diversos sistemas de composición de imágenes, sonido y texto existen. De coreografía supongo que no porque 1) no es tan straightforward trabajarla y ver los resultados (¿se requiere implementar en cuerpos o al menos simulación?), 2) no es tan straightforward trabajarla como tal (en cuestión grupal pues de dónde sacamos a los bailarines, y aunque sea individual se requiere cierto conocimiento que “WOW” nosotros sí tenemos), 3) implica una complejidad mayor que los medios previamente descritos, complejidad que tiene que ver con la forma de representación/notación por un lado, con la variedad de posibilidades en la danza individual y grupal por sí sola, y con la variedad de variables extra-dancísticas que también forman parte de la coreografía: la música, el vestuario, el maquillaje, la estructura dramática si la hubiera, etc. Además, como nos dijo Lulú y parafraseo (¿también parafraseo a Shantí Vera?), se vuelve urgente retomar al cuerpo.

Me llama la atención la intuición coreográfica, y cómo muchos no le ponen la debida atención o prioridad, coreografiando “cualquier cosa”. Una duda muy curiosa e importante, es qué tanto nivel de complejidad en el software se requerirá para “engañar” a qué porcentaje de la población respecto a si es una obra hecha por un humano o no. El Turing test coreográfico, con el inconveniente de que los humanos en general nos metemos el pie solitos. Es motivante pensar en construir un personaje con nombre y todo, que participe en festivales y compita (¿y gane?) en concursos. Es un proceso que se visualiza difícil, complicado, y en el que muchas líneas de trabajo pueden aportar y pueden relacionarse. Por ejemplo, la aventura en el ITP tiene más sentido si se enfoca siempre todo hacia la danza y su composición. Y bueno, más que simplemente “confundir” a los humanos, pienso que eventualmente un programa de ese tipo puede crear cosas que ni nos esperábamos ni hubiéramos podido desarrollar. Claramente intimida y nos hace preguntarnos sobre nuestra creatividad. Al menos, de inicio, tal vez esos sistemas serán muy buenos en líneas específicas, pero como humanos seremos capaces de dar los saltos inesperados que propongan más arte. Y claro, algo afortunado es que sea como sea podremos seguir bailando, sea coreografía hecha dentro de una caja negra de un coreógrafo guiado por su buena o no intuición, hecha por métodos más abiertos y humanos, hecha por métodos autónomos/generativas, o hecha por una inteligencia artificial.

Acabando de correr recordé otra idea pendiente, el uso de “ULF” (Ultra low frequency), que consistirá en bajar octavas (dividir frecuencias entre dos) hasta llegar a frecuencias manejables en movimiento por el su humano. De Hz dividir hasta llegar a rpm, y entonces jugar con acordes, escalas, estudios armónicos, representación de piezas musicales (¿JS Bach?), etc.
Un poco más complicado sería desarrollar FM (frequency modulation) también a escala humana, no sé.

Por otro lado, ayer un alumno me mostraba la capacidad de sus audífonos para distorsionar la música. En vez de desecharlos por ya no servir, estaba muy contento probando cómo se escuchaban diversidad de canciones. Cage estaría orgulloso, jaja.

Algunas ideas que venía pensando / recordando / desarrollando, y que me dan ganas de registrar.

* El computador: la representación del Machine Instruction cycle. Flavors: individual, en pareja (ambas son modo “escénico”, usando tarjetas o pizarrones para los registros de memoria), o en modo instalación, en el que cada persona ejecuta una instrucción, y de alguna forma se va viendo el resultado. ¿Cuál sería el algoritmo a ejecutar? Algo visual estaría cool, qué tal Perlin noise jeje o alguna generación aleatoria.

* Ray tracing físico. Flavors: instalación, actividad /taller. El punto es hacer el proceso de manera manual, pasando un “hilo” desde un punto, la cámara, a través de una malla, la pantalla, y hacia el mundo real. El gran problema es la medición o toma del color. Está la opción de un sensor digital de color, pero también puede ser solo copiar el color, o usar algo tipo fibra de vidrio para ver el color al final de cada rayo… O algo super cool, usar estambre blanco y alguna estrategia de pintado en la objetos /escenario para que la pintura se vaya absorbiendo por cada estambre hasta llegar a un set de “nudos” en cuadrículas, que corresponderían a los pixeles. Imagino ese setup de un escenario real cubierto de estambres coloreados y terminando en la imagen proyectada. Tres cool. En modo taller algo así también puede hacerse. Una pregunta importante es cuál sería una buena resolución Juju, para que la imagen se entienda pero no sean millones (¿ni miles?) de pixeles.

* Construcción de modelos 3D con vértices y triángulos. Eso ya lo hicimos en clase pero está interesante para ver el lower level working.

* taller de visualización 3D de datos, pensando en impresión 3D y aprovechando la library de NervousSystem.

* taller de creación de moldes de galletas, incluyendo el hacerlas y cocinarlas con Majo Juju.

* Qué Estructuradito con música tocada en vivo sigue pendiente jiji

* ¿cellular automata con personas? Siguiendo el experimento con mis alumnos… Claro que también se requiere mucha gente.

Mientras se corre todo es posible. Puede ser cansado y doloroso pero justo al terminar es cuando más se sufre. Es despertar o salir de ese mundo, dejar sentir el ahogamiento que estabas sobrellevando con destreza. Y uno se opone a hacer la siguiente repetición y otro se opone a ese uno y al final ganamos porque crecemos enfrentándonos.

Hoy hablamos de cómo, por más mentalizado que se esté para la competencia o entreno, al dar los primeros pasos y sentir la realidad de la circunstancia, uno se percibe incapaz o imposibilitado. Los deseos de llegar, invocados desde todos los lugares que se puedan, avivan el ánimo para luchar.

Y algo así nos pasa ahora, nos dijeron que venía un camino difícil y grandes pruebas. Y ya empiezan a llegar los golpes, unos ni siquiera imaginados. El saber que estamos en  crisis  y que algo así sucedería, y el agarrarse fuertemente de lo que nos une y de lo que nos llevó en primer lugar a meternos a esta aventura, es lo que nos da seguridad y confianza dentro de la turbulencia. Crisis de la que saldremos airosos pero seguramente transformados (y eso que es la crisis para apenas iniciar la transformación por la que luchamos), y cada vez más unidos.

Por otro lado, la reflexión sobre los apoyos incondicionales que son los que valen la pena. Si solo te apoyarán cuando estés haciendo exactamente lo que ellos quieren, entonces no es un apoyo que realmente hay que tenerse.

Listos para aumentar la velocidad.

¿Cómo hacer que les importe algo más que los puntos?
¿Cómo luchar con esos dos subgrupos (aprovechando la estadística)?

¿Y sí funcionará la app de análisis del sueño?

Hoy me sentí muy feliz.

Edu

Entonces uno se da cuenta de lo injustos que podemos ser los alumnos, ignorando que aquella persona que decide compartir (ayudar a aprender, no enseñar) también es una persona. El corazón se va endureciendo pero los ideales se han de mantener en el fondo para que siga teniendo sentido la actividad. Múltiples decepciones con cada grupo, el esfuerzo al parecer no se agradece y solo se exige. No hay respeto (?). Pero también esos grandes momentos de entendimiento, de logros, de haber podido colaborar en el crecimiento de quien está decidido a transformarse continuamente.
¿Cómo comunicarse con quien no escucha y no lee? ¿De verdad la escuela tiene sentido si no se quiere estar en ella?
Y en general está bien, el asunto es cuando esos problemas no salen de la mente y nada más abruman o no dejan concentrar.
Sigamos creyendo…

Me he enterado del astronauta que estará un año completo en la ISS, y de la fuente de datos en la que se convierte. Tuiteó que allá arriba siempre es igual, y le hace reflexionar sobre lo largo que es un año en realidad.
Sí me cuesta imaginarme en un “departamento espacial” durante un año entero, pero vaya que me queda claro el contenido de esa cantidad de días.
Hoy que iniciamos una nueva etapa, en parte debido a las transformaciones y crecimiento que hemos tenido en este tiempo, considero que vale la pena el esfuerzo de registrar ese paso de amaneceres aquí donde ya se han registrado diversas acciones y momentos.
Hay muchos cuestionamientos en puerta, desde el papel en la educación, hasta nuestro papel en la sociedad mundial con nuestra compañía. Apuntando y disparando hacia lo mejor…

Fin

Dado a que era y será un secreto, tendré que escribirlo sin compartirlo más allá.

Llegan las lágrimas. No lo puedo creer.

Me lo gané. No esperaba ganármelo. No sé qué me pasó. No me entiendo.

Y es gracioso que la canción de las piedras suena en loop mental.
Y es gracioso que por otro lado hagamos como si no pasara nada.

Renovación. Solo queda meterle los kilos y kilos a la vida.

¿Hay esperanza? Vienen años interesantes.

Crack.